miércoles, julio 08, 2015

Instalados (y sobrevivimos)

Después de un mes maratoniano en el que casi muero fundida, casi hago un adolescecidio (varias veces) y me he encomendado a todos los dioses que conozco sin demasiado éxito, por fín, por fín puedo decir que estamos instalados.

Los primeros días han sido una locura: Más de 160 cajas que deshacer (sin contar muebles y bultos) mientras los niños pequeños intentaban jugar en la jungla con sus juguetes "nuevos" (que llevaban confiscados en cajas algunos meses) y los mayores pasaban más tiempo intentado escaquearse que de ayudar en si. A pesar de haber hecho un trabajo de varias semanas intentado concienciarles de la importancia de que arrimaran el hombro que al parecer no fue suficiente (casi les desheredo).

El cambio ha sido importante, no solo en cuanto al país (que ya conocían y que recuerdan con cariño porque los mayores lo asocian a sus amigos y los peques a las vacaciones de verano) sino también porque pasamos de una casa con jardín (un jardín precioso) en medio de la naturaleza de un chiquipueblo a un piso casi en el mismísimo centro de la ciudad.
El niño nº 3 nos sorprendió un día preguntando que dónde estaba el jardín para poder hacer sus pompas.

Las ventajas de vivir en el centro de la ciudad es que todo está a mano. El cole está cerca, el peluquero, el supermercado, una tienda de comidas para llevar, restaurantes, la zona de "marcha" y hasta el Corte Inglés. Así que, necesites lo que necesites está a un paso y eso, como novedad, mola.

Aún estamos descubriendo el barrio, ver que comercios pueden sernos útiles, elegir parque preferido o adivinar que linea de autobus nos conviene más.

A los cuatro o cinco días ya teníamos casi todas las cajas listas y el resto del tiempo desde entonces ha supuesto hacer trámites como pedir horas a las revisiones de los peques que tenía pendientes, al oftalmólogo después de que el nº 3 le rompiera las gafas al nº 4 (con el consiguiente disgusto), buscar un despachito en plan coworking para que el Sr. Educando a cuatro pueda trabajar pues en casa ya no hay sitio material para un despacho, echar un ojo a los gimnasios de la zona, apuntarnos a la lista de espera para natación en la piscina municipal, etc...

La verdad es que estoy agotada. Llevo unos cuatro días durmiendo cuan marmota y es que creo que ahora me está saliendo todo el cansancio que llevo acumulado de todo el mes de estress, logística y también trabajo físico (mucho).

Y es que la mudanza yo la empecé un mes antes, cuando me vine a Palma para acondicionar el piso que ya había cogido papá en otro viaje espress (bueno, y a otras cosas) y en dos días conseguí un colchón nuevo para los adultos que hace tiempo que quería cambiarlo pero en Francia las medidas estandard son diferentes, un par de camas para los peques que por fin dejan sus cunas/camas. Las conseguí en Ikea y hasta me dio tiempo de montarlas y todo.
Descubrí que el calentador no funciona y tuve que llamar a la casera
Y además aproveché para firmar el contrato con los inquilinos de mi piso (que cruzo los dedos para que estos, los terceros sean medianamente decentes), pedir la reincorporación a mi trabajo, pedir varios presupuestos, y hasta ir a la cena para celebrar que hace 20 años que salí del instituto. Un montón de cosas.
Al llegar ya me puse a saco a hacer cajas y desmontar muebles, etc...ç
En teoría tenía que ayudarme el niño nº 1 que con sus 16 añazos tiene más fuerza que yo y está más preparado para desmontar muebles.
Tenía que haber hecho un stage (como unas prácticas laborales de dos semanas) justo en esas fechas pero como tampoco había buscado nada y total se iba a ir y no iba a poder hacer la exposición final con los resultados le dijeron que casi que no importaba que lo hiciera. O eso nos dijo porque después nos enteramos que los profesores no habían dicho ni pio y que casi había sido idea suya (ejem, ejem).
No me iba del todo mal tampoco, porque, como ya digo, así podría ayudarme con la mudanza pero cuando tienes que discutir con él todos los días hasta para que se levante porque en realidad el no quiere ayudar (que es muy cansado) pero si que quiere mudarse yo acabé agotada.

Mientras tanto papá se vino para Mallorca para terminar de acondicionar la casa y el coche (que estaba aquí) y prepararlo todo para que le mandase a los niños.
Cuatro días después le mandé a todos en un avión con los consecuentes nervios, llamadas de teléfono desde la cafetería del aeropuerto hasta que recibí el mensaje de texto establecido de que ya estaban todos sentados en el avión correcto rumbo a Mallorca.
Recepción una hora después por papá en destino y pude volver a respirar.
Pero ahora sí, me quedaba sola, solita en Francia para terminar de empaquetar lo último. Despedirme de la gente y del chiquipueblo y echar de menos a los que ya se habían ido y a los que dejaba allí (todo a la vez).

Cuatro días después entregaba las llaves de lo que había sido nuestro hogar estos casi cuatro años y ponía rumbo a una nueva etapa.

¿He oído mudanza? ¡Corred, insensatos!


10 comentarios:

  1. No sabía que hubierais estado tanto tiempo fuera... Creí que sólo habían sido 2 años.

    Espero que disfrutéis mucho de esta nueva etapa y que los peques se adapten bien :-)

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    1. Pues sí, si. Tres años y medio en realidad.

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  2. 4 años hacía ya? Aunque ahora que me acuerdo, yo te descubrí cuando el nº4 hacía poco que había nacido. Como pasa el tiempo...
    Sobre lo de los adolescentes, como te entiendo... En mi caso el adolescente es mi cuñado y como su madre pasa de todo, le hacemos más de padres mi pareja y yo y me dan tantas ganas de matarle a veces... Me aguanto porque en un futuro me irá bien tenerlo de canguro que sino... aixx... en fin, paciencia que no tardarán en hacerse mayores.

    Eso si, mucha suerte en esta nueva etapa de vuestra vida que seguro que os traerá mucha felicidad ;)

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    1. Si es que los adolescentes más que una fase parecen una nueva especie. Yo alucino varias veces al días con ellos. Suerte con tu cuñado!.

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  3. Benvinguda y que te sea leve. Acabarás añorando el frio de Francia porque te has venido en los días más cálidos de los últimos trece años, vaya punteria.

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    1. Jo, vaya. Apenas salimos a la calle para no fundirnos. Yo echaba de menos el sol pero no se si tanto. Jejeje

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  4. vaya guapa, debe ser extraño mudarse después de algunos años, pero suena emocionante también! besos!

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    1. Emocionante sí, pero estressante también. Necesito unas vacaciones!!!!.

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  5. Mucha suerte y felicidad en vuestra nueva vida!!! Solo con leerte he terminado yo agotada, así que imagino como habrá sido todo.
    Ahora a disfrutar del veranito

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    1. En eso estamos. A ver como se nos da. Gracias!.

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