lunes, marzo 25, 2013

Je parle français (más bien no).

Lo mio con el francés (que no con un francés, aunque bien pensado, también) es una relación amor-odio que no hay por donde cogerla.
Porque yo quiero aprender francés, de verdad de la buena que quiero. Y no soy como los que dicen "quiero aprender un idioma, me apunto a unas clases y ya aprenderé solo". Nooooo, yo me aplico, me esfuerzo, pienso en cosas para mejorar, le dedico tiempo (que no tengo) pero es taaaaaaan lento y tan, pero taaaaaaaan frustrante. Al final por unas cosas o por otras mis ideas se acaban dando de bruces en algún sitio y me quedo estancada.
Tengo algunas cosas en contra. La primera y más importante es que soy una completa negada para los idiomas (no os podéis hacer una idea de hasta que punto) y la segunda, que le sigue de cerca, es que he ido a caer en la parte de Francia donde la gente es más cerrada, con lo cual me cuesta horrores poder prácticar.

Tengo la teoría de que hay dos maneras de aprender un idioma rápido y bien:
1- Trabajando/estudiando ( a ver, que remedio). Pero yo lo tengo difícil pues aunque quisiera trabajar (y a estas alturas quiero, quiero, quiero). Nadie me contrataría sin el francés y sin el trabajo no puedo aprender francés. Así que estoy en un circulo infernal donde no se muy bien como salir.
2- Buscarte pareja del otro idioma. Hmmmmm!! No se, no se. El caso es que mi marido es francés y habla francés, pero el pobre tiene aún menos tiempo que yo pues además de tener útimamente mucho trabajo tiene que hacer todas las cosas que yo no puedo pero que antes hacía y que necesitan tiempo como pedir hora a los pediatras, dentistas, médicos, ...reuniones con las profesoras, trámites administrativos (que aquí son un montón), llevar el coche al mecánico, inscripciones a actividades extraescolares,...

Desde el año pasado a este he intentado infinidad de cosas para aprender francés:
Primero me apunté a unas clases subvencionadas que no me fueron bien, encontré otras clases con una profesora mejor (de pago) que se cancelaron a los dos meses. Con el verano por encima no encontré nada para poder apuntarme, así que me tuve que esperar a que comenzara de nuevo el curso, pero aún así yo iba haciendo cosas en casa. El curso que se suponía que tenía que empezar en septiembre se aplazó a octubre, que pasó a ser nunca porque se cancelaron. En otras academias que busqué me dijeron que ya no hacían o que eran para desempleados.
Afortunadamente la misma profesora del año anterior se puso en contacto conmigo para darme clases particulares, y en eso estoy. Pero estoy en un nivel que necesito prácticar y ahí han empezado un sinfín de obstáculos.
Volví a intentar lo de los cursos,...nada. Se me ocurrió apuntarme a cursos de otras cosas que no fueran francés para practicar....nada (me dicen que sin el francés no me cogen).
Me apunté a una página de intercambio de conversación. Después de unos cuantos e-mails la gente se paraba y se quedo en nada. Yo quiero quedar con la gente y tomarme un café pero ahí todos lo quieren hacer por skype y yo no tengo tiempo ni manera con cuatro niños pasando por detrás o gritando que tienen pipí.
Pensé en poner yo mi propio anuncio y a pesar de que no tuve muchas respuestas hubo tres chicas que estaban interesadas. Con dos de ellas al final no cuajo pero con la tercera al final quedé y hablamos ¡3 horas!. Estaba yo encantadísima de la vida y super motivada, pero a la semana siguiente cuando se suponía que habíamos quedado me canceló la cita porque se iba de viaje y no he vuelto a saber nada.
Totalmente frustrada se me ocurrió buscar trabajo. Ya no solo para encontrarlo (que también) sino para poder acceder a los cursos que reservan para desempleados.
Primero hice la inscripción on -line, pero no era efectiva sin una entrevista. Hice la entrevista y me derivaron a un asesor diez días después que me volvió a hacer las mismas preguntas y me dijo que me llamarían para otra entrevista con otro asesor dos semanas después. Ya han pasado, por supuesto, y aún no me han llamado.
Que digo yo, que menos mal que no me hace falta el trabajo porque sino ya me puedo comer las piedras sino se ponen en marcha hasta un mes después para conseguir vete a saber que resultados.
También se me ocurrió buscar academias un poco más lejos pero la única que encontré en Toulouse (de conversación) lo hacen justo el día que no puedo ir, que ya es casualidad.
Al final, buscando desesperadamente me tope con una asociación de gente latina que organizan quedadas para hablar en francés y para allá me fui. Solo he ido una vez y llegué a casa a las 12:30h de la noche. Menos mal que es una vez cada dos semanas.
Como soy consciente de que eso no basta me propuse ver más la tele en francés para estar más expuesta, pero no os lo vais a creer. Se nos ha vuelto a romper la tele. Sospechamos que el número 4 ha seguido los pasos de su hermano y le ha estrellado un coche en el cristal haciendole una bonita estrella.
Y como es la segunda tele que se cargan en dos años,  papá ha dicho que ya no compra más, así que ahora nos hemos vuelto hippies de esos que no tienen tele en casa y yo me desespero ya no solo por el francés sino para que no se me maten los niños (o los mate yo) porque para colmo de los colmos aquí ha vuelto el frio y no hay quien asome la nariz. ¿Alguna idea?



martes, marzo 19, 2013

La educación y las chuches

El niño nº 4 hace ya más de dos meses que va a la guardería dos mañanas por semana. Durante este tiempo he pasado de quejarme del periodo de adaptación ridículo por lo largo que era y porque el niño no lloraba a tener que tragarme mis palabras y dejar a mi niño llorando todas las mañanas que se quedaba (y cuando digo todas, es todas).
Para mi desgracia, de todas las cosas fantásticas y maravillosas que podía sacar de mí ha ido a elegir la cabezonería y ahí me tenéis desde el día anterior concienciándole y convenciéndole de que la guardería es genial y chahi piruli por si el niño se descolgaba y optaba por no llorar pero cada mañana ocurría lo mismo.
No importaba las cosas fantásticas que iba a hacer allí, lo pronto que vendría mamá a recogerlo, los mimitos al dejarlo o incluso ponerme seria y regañarle. Que no le gustaba la guarde lo dejaba claro !!!.
Al final no me quedé otra que optar al soborno....y funcionó.
Yo no soy muy partidaria de engatusar a un niño con premio para que se porte bien porque se supone que eso es lo que tiene que hacer con o sin premio pero reconozco que cuando ya has probado lo demás el soborno es la única alternativa (y más cuando el niño es la mitad de cabezón que el mío).

Así que ya veis, a estas alturas y todavía descubriendo métodos educativos eficaces  y es que no todos los métodos funcionan igual con los niños porque cada uno es diferente y lo que me funcionó con el nº 1 no pude hacerlo con la nº 2 o los castigos del nº 4 no tienen efecto para el nº 3 (por ejemplo).

El caso es que ahora, dos mañanas por semana mi bebé (que es cabezón pero no tonto) se traga las lágrimas y las convierte en pucheritos cuando le recuerdo que tendrá una chuche un poco más tarde así que mi bebé se come dos chuches a la semana pero se queda en la guarde sin decir ni mu, no vaya a ser que no la consiga.


miércoles, marzo 13, 2013

Diferencias sociales o como una pelea callejera puede cambiar a un francés

A veces, lo de la diferencia social va más allá de comparar ejecutivos  con gitanitos de las chavolas. A veces el nivel cultural ( y como cultura me refiero a como y sobretodo donde te has criado y no a cuantas cosas acumulas en tu cabecita) apenas traspasa fronteras.

Yo lo había notado alguna vez cuando veo que en Andalucia no tienen la misma manera de hacer las cosas que en Asturias o que a veces me dicen que tengo acento (acento, yo?).
Al llegar a Francia lo fui notando en cosas sutiles. Las evidencias demostraban que son mucho más tranquilos a la hora de hacer las cosas que cualquier humano con el que yo me hubiera topado y que aun hoy sufro sus consecuencias (que no me acostumbro, oiga), que se ahogan en su propia burocrácia, que le dan más importancia a cuantas veces te salude la dependienta o lo amable que sea a su eficacia o a cuantas horas tengas que esperar para que te atienda.

Poco después descubrí que por estos lares son unos fanáticos de la cultura bio, los mercadillos de cosas de segunda mano y todo lo que crean que son cosas naturales y aunque respetable como que a mi no me engancha.

Mis mayores sorpresas fueron en cosas más personales, como cuando me entero que Francia es el país de europa con la media más alta de hijos pero que según mi modo de ver debe ser también el que menos tiempo pasan con ellos. Pues les encanta dejarlos en el cole, mandarlos de campamentos en vacaciones, a internados en cuanto pasan de primaria, tenerlos en actividades extraescolares los sábados y ser padres solo los domingos.
Y es que los oyes hablar y parece que estén deseando quitarselos de encima.

Pero lo de ayer ya fue la repanocha. Que se me cayó un mito esta claro, lo que todavía no se es si simplemente no son tan educados o les falta el nivel de picaresca y mala leche que se gasta en mi país.

Resulta que allá me fui yo a las 20 de la noche a buscar a mi hijo mayor a su entrenamiento de basquet  cuando a la salida, en el mismo parking y vete a saber porque uno de los padres de un compañero del número 1 se enzarzó en una pelea con unos chavalines de unos 20 años (extranjeros, todo hay que decirlo). Eran unos tres o cuatro chicos, todos muy poquita cosa pero el que llevaba la voz cantante era el más pequeño y el más menudito de todos. (Vamos que yo misma le doy un sopapo y lo tumbo).
No se porque vino la pelea, ya me costó lo mio darme cuenta de que esos gritos no eran normales pero no nos quedó más remedio que quedarnos a ver el espectáculo pues habían bloqueado la salida con los coches y no nos podíamos ir.

Desde mi posición fui espectadora ya no solo de la situación en si, sino de como reaccionaban los demás y la verdad es que fue bastante patético.
A mi lado había una señora que solo estaba preocupada porque quitaran el coche y poder salir. Ni solidaridad, ni pizca de consideración. Yo no me metí, pero tampoco tenía intención de irme no sea cosa que el asunto se pusiera feo.

Después de haberme criado en un barrio no muy bueno y haber trabajado en un centro de acogida y probablemente en el segundo peor colegio de la ciudad ( muy cerquita del primero) lo que vi me pareció más bien una pelea de patio de colegio.
El chaval solo hacía amagos de ir a pegar pero en cuanto estaba cerca algún compañero lo medio tocaba y se volvía a ir a su rincón. Nadie lo agarró, lo separó, lo apartó o lo amenazó. Fueron 20 min. de que te doy pero no te doy bastante ridiculos.
Al cabo de poco salió por fin el entrenador (y este sí que es como un armario) y que al parecer le hizo mucha gracia el asunto pues no paraba de reir. Daba golpecitos en el pecho al "atacante" para que se apartase y este corriendo se iba a su rincón para volver a los 20 segundos ( y lo conseguía por que nadie le agarraba).
Creo que yo lo hubiera hecho mejor.
La cosa no acabó mal, finalmente el señor consiguió meterse en el coche donde lo esperaba su hijo que no paraba de llorar por el susto.
Volvió acercarse el chico (porque nadie lo sujetaba) y empezó a dar golpes en el cristal del niño mientras el coche, esta vez sí, pegó un aceleron y se fue.

No se porque ocurrió ni quien tenía razón. Me sorprendió la señora que solo quería irse. Me dio mucha rabia las risitas del entrenador. Me pasmo que nadie tuviera narices a coger al chico de una pastelera vez y le hubieran ahorrado el mal trago sino al padre por lo menos a su hijo que me dió mucha pena que lo pasara tan mal.

De camino a casa no pude evitar pensar que esto en España no hubiera pasado, o por lo menos no así.
O se pegan de verdad o alguien les hubiera separado también de verdad después de muchos gritos y muchos amagos.
He visto niños con más instintos (y más experiencia ) que los franceses de ayer. Sujetando al más nervioso en la punta más alejada posible hasta que se le pasa. Y si por algún motivo se les escapa (que ocurre) lo pillan al vuelo mucho, muchísimo antes de que se acerque al otro.

En fin, que al final las diferencias sociales están en las situaciones más extrañas.







lunes, marzo 11, 2013

¿Ya se ha acabado el invierno?

Se que no tengo perdón, que pensaréis que he muerto a manos de mis niños o mucho peor, de estos franceses. Pero no, las cosas son mucho menos emocionantes.
¿Sabéis esos días que te levantas sin ganas de hacer nada, sin tiempo de hacer nada, con la idea de que tienes que priorizar?....Pues hasta hoy.

He venido a quitar las telarañas del blog, a abrir las ventanas para que entre por fín el aire de la ansiada primavera, a sacudir el polvo y dejar entrar frescor.
Y es que este invierno ha sido tremendo. Nunca me ha gustado ese espacio de tiempo que queda entre la navidad y la primavera, me parece una espera larga en la que ya has acabado de hacer todo lo que tenías que hacer en invierno y solo te propones esperar a que llegue la primavera. En Francia, no solo llega más tarde de lo que estoy acostumbrada, es que además este año ha sido demoledor incluso para los propios lugareños pues han sido contados los días en el que hemos podido ver un rayito de sol. Así que me propuse  hivernar hasta que llegara y hace unas semanas, por fín, por fin... hizo acto de presencia.

También debo pedir disculpas por no haber venido corriendo a actualizar en cuanto salí de mi letargo, pero es que a mí la primavera me altera en otro sentido. Me da por limpiar, por ordenar, por arreglar el jardín, por hacer manualidades, galletas y comprar flores, por cambiar los cojines del salón y salir a pasear y claro...hasta que me acostumbraba yo a mi nuevo yo alterado pues he tenido un proceso.
Cuando ya lo tenía todo controlado y estaba a puntito de sentarme al ordenador...llegaron las vacaciones a traición, las de invierno, además. Y es que aquí, en la France, cada dos por tres son vacaciones escolares. Apenas seis semanas después de los 15 días establecidos de las vacaciones de Navidad y nos volvemos a ver con los niños en casa otras dos semanas (y dentro de nada son las de Pascua)
Los dos primeros días casi muero con los cuatro en casa y es que el sol asoma de vez en cuando, pero frio aun hacía un montón.
Después de sobreponerme pude empezar a hacer planes con ellos pero ahí estaba preparado Murphy para romperme el coche y en casita nos quedamos.
Tal debió ser el estres que me puse enferma y estuve tres días sin poder moverme del sofá. Cuando los virus me dejaron por fin tranquila encontraron un montón de candidatos por casa a los que atacar y decidieron ir a por el más peque (¡cobardes!) y así acabamos.
Hoy por fin los niños han vuelto al cole, los cuatro a sus cuatro centros respectivos ( sí, me gusta complicarme la vida, ¿que pasa?)  y ahora sí, sin excusas y más bien con la cabeza gacha vuelvo a pasarme por aquí para contaros mis andanzas.

(Esto no se lo contéis a nadie pero también a tenido algo que ver que papá me regalar una tablet y ahora estoy menos en el ordenador, irónicamente y para mi sorpresa).


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