jueves, febrero 24, 2011

La ropa premamá

Odio la ropa premamá.
Es verdad que hay mucha variedad y de todos los estilos, que por lo menos no tenemos que pasar por lo que pasaron nuestras madres en que la ropa para embarazadas eran más bien unos sacos que te ponías encima para taparte la panza y que encima eran carísimos. Ahora hay muchísimas tiendas en las que encuentras una gama de ropa premamá que más o menos es actual y está a la moda.
Lo de que sea cómoda ya es otra historia. Igual es porque solo la diseñan hombres, que no creo. Que las mujeres que la diseñan tienen una barriga minúscula en la que les entra casi todo o simplemente es que yo soy deforme pero a mi la ropa premamá o se me cae o me aprieta.
Analicemos la situación:
Unos vaqueros. Parece sencillo. Pero, o son de esos que se abrochan por debajo, que está muy bien para el principio del embarazo, pero a estas alturas si me pongo eso (suponiendo que me entre) no me puedo sentar porque le clavo el botón del vaquero a mi niño en el ojo, o tambien están están esos que tienen un pedazo de elástico que en teoría te cubre la barriga y se te adapta, pero no se que pasa que a mí se me queda a la mitad de la susodicha y poner un elástico en mitad de una circunferencia como la mía pues caba cayendo por la ley de la gravedad con lo cual estoy todo el día subiéndome el puñetero elástico a la altura del ecuador de mi planeta.
También he probado de comprármelos más grandes para ver si así puedo pasar con la gomita y colocármela donde debería, pero lo único que he conseguido es que me vayan más sueltos y se me caigan antes.
Y eso solo ocurre cuando me los puedo meter porque sin entrar en temas de tallas y de fabricantes algunos han decidido que para que el elástico se quede en el sitio lo mejor es hacerlo pequeño y claro, aprieta con ganas.
Sí, ya sé que también están los del elástico regulable, como las cinturillas ajustables de los niños. Y yo, me planto mis vaqueros y me los ajusto. Estupendo, no se me caen. Me siento... me aprietan. No puedo estar todo el día ajustando y aflojando, una embarazada se sienta muchas veces al día.
Al final lo más cómodo son los vestidos que no te aprietan por ningún lado.
Pero sigamos con mis problemas.
En mi ciudad han decidido que las embarazadas tenemos que pasar frío y para que van a comercializar medias o leggins o algo para ponerse en las piernas. Con lo cual el vestido, si, muy mono, pero con que me lo pongo. Después de recorrerme nosecuantas tiendas conseguí encontrar unos leotardos y unos leggins negros (que pegan con todo) que me sacaran del apuro y pensé que habría solucionado el problema. La decepción vino cuando me ocurre lo mismo que con los vaqueros. ¡Me aprietan!.
Señores fabricantes:
Les rogaría que consultasen las medidas de embarazadas que tienen y tuvieran también en cuenta a las que tienen la barriga como yo. O muy arriba, o muy abajo o atravesada o inmensa o no se como porque también tenemos que vestirnos.
Gracias

Resumiendo: Que tengo unas ganas horrorosas de tirar toda mi ropa premamá y ponerme ropa normal (que ya veremos si me vuelve a entrar y cuando) porque entre el niño número 3 y el niño número 4 me da la sensación de que llevo más de un siglo en este estado.
¿Os ocurre lo mismo?

miércoles, febrero 23, 2011

Problemas con la fruta

La niña número 2 es casi transparente. Nunca le ha gustado demasiado comer y estoy segura de que lo encuentra una perdida de tiempo.
Además de eso tiene unos gustos un tanto peculiares pues le chiflan los esparragos y el brócoli, pero no le gusta el puré de patatas o el atún...o la fruta.
En el cole, desde siempre tienen un día asignado para que lleven fruta a la hora de merendar. Yo intento seguirlo a rajatabla pero por miedo a que no se lo coma, lo tire a la basura y se muera de hambre le pongo también un par de galletas que le terminen de llenar.
Ayer fui a buscar un cuaderno en su mochila del cole y había un caldillo al fondo un tanto sospechoso. El resultado era que acumulaba en la mochila la fruta de todo el mes, que lógicamente se había puesto mala. ¡Que asco!.
Se lo hice limpiar todo: La mochila, los cuadernos, etc.. y esta semana esta castigada a llevar todos los días al cole fruta para merendar. Como no he solucionado el problema de que lo vaya a tirar a la basura, además después de cenar (comen en el cole) se comerá otra pieza de fruta.
Jolines con la niña número 3, un día de estos iré a buscarla por la mañana para despertarse y habrá DESAPARECIDO.
¿Alguien tiene los mismos problemas que yo?
                                 


martes, febrero 22, 2011

El niño número 4

El niño número 4 está tranquilo en su burbuja. Disfruta flotando en el mundo sin prisas por salir.
Ya queda poquito, en menos de un mes y medio le veremos la carita y podrán venir las abuelas a decir eso de a quién se parece.
El niño número 4 parece testarudo. Quiere salir por el ombligo y se da un cabezazo después de otro para hacer hueco por lo que el piensa que es la salida. Esperemos que al final encuentre el camino y que salga rápido y veloz para que papá, mamá y todos sus hermanos podamos darle la bienvenida al mundo y llenarle de achuchones y besos a esos mofletes tan enormes que parece que tiene.


lunes, febrero 21, 2011

El niño número 3

El niño número 3 sólo tiene 1 añito. Es como el juguete de la casa. A veces me da penita saber que le queda poquito para ser el peque y pienso en como se lo va a tomar.
El niño número 3 está aprendiendo como funciona el mundo. Puedes verlo a través de sus ojos azules como discurre porque se ha encendido la luz de repente o porque su muñeco no cabe en su cubo si el quiere que quepa.
Aún no sabe andar, pero le queda poquito para atreverse. A veces no se da cuenta y se mantiene solo de pie. Después se agacha no sea que se caiga y te pide un dedito que le acompañe porque aún no entiende que pegado al dedo hay una persona.
Tampoco dice muchas palabras. Balbucea con su lengua de trapo y aunque hacemos esfuerzos por entenderle no lo conseguimos ninguno por ahora. Pero el insiste, nos señala cosas con su dedito y dice ba ba ba.
Al niño número 3 le encanta bailar. Se balancea de un lado a otro con cualquier melodía que oiga sonar, ya sea clásica, la del telediario, la del móvil o la de Pocoyó de la que es un verdadero fan.





domingo, febrero 20, 2011

La niña número 2

La niña número 2 tiene 8 años y es como el azucar. Dulce, dulce, dulce,...Ella lo sabe, eso es lo malo. No sé si es intrínseco en todas las niñas, son las de esta generación o solo lo es la mía. Pero la niña número 2 es capaz de saber lo que quiere, cuando lo quiere y como conseguirlo. A veces da hasta miedo, porque (aunque normalmente me doy cuenta ) en ocasiones no se como ha conseguido algo que me había propuesto no darle y no sé como hemos llegado a esa situación.
La niña número 2 adora a su familia. Le encanta pasar tiempo con ella, jugar con sus hermanos, ayudar en lo que pueda (con tal de no recoger), es alegre, sociable, divertida y entusiasta.
Aunque muy a su pesar es la única niña de mis cachorros ahora ya lo tiene más asumido.
Ha sabido sacarle la parte práctica de que no tendrá nunca que compartir su cuarto, ni su ropa, ni probablemente sus juguetes, que las cosas de mamá no las tiene que compartir más que con ella y que, aunque tenga que soportar a un montón de hermanos chinchosos y ruidosos ella es y será siempre la princesa de la casa.


sábado, febrero 19, 2011

El niño número 1

El niño número 1 tiene 11 años. ¡Que peligro!. No es lo suficientemente mayor para hacer todo lo que le gustaría ni tan pequeño como para no hacerlo.
Cada día se convierte en un juego de la cuerda y el pañuelo (ese que cada uno estira hacia un lado y tienen que mover un pañuelo que está en el centro) y saber hacia donde va es un misterio. Unos días hacia un lado, otros días hacia otro.
El niño número 1 el año que viene irá al instituto. Tiene la cabeza llena de videojuegos, de planes para el viaje de estudios, de programas de ordenador y de cómics. Y no le queda sitio para estudiar, ayudar en casa, o ser responsable.
El niño número 1 quiere mimitos, pero no en público. Ya me da el beso de despedida dos manzanas antes de llegar al colegio para que no lo vean sus amigos y yo negocio que sea solo una manzana para que no se me olvide por el camino.

El niño número 1 está creciendo y demasiado deprisa para mi gusto. Quiere ir al parque solo, quiere tener ordenador en su cuarto (con el miedo que me da a mi internet), quiere no tener que estudiar, ni que lavarse, ni recoger,...
Pero un día lo miras porque lleva la camiseta sucia y con lo mayor que es (o que se cree) no ha sido capaz de pensar el solo que ha de ponerse una limpia. Y yo le miro con cara de ¿y porque no se te ha ocurrido? y resulta que no lo sabe. Y entonces me doy cuenta de que todavía es pequeño, que aunque mida ya lo mismo que yo aún necesita a mamá que le diga lo que tiene que hacer, que le riña cuando no hace los deberes, cuando se pelea con sus hermanos, que le ayude a buscar sus cosas porque siempre las deja tiradas por ahí.
Y yo respiro aliviada porque todavía es pequeño, pero cansada, porque todavía es pequeño.





viernes, febrero 18, 2011

Me presento

Hola,
Mi nombre es Elena y soy mamá de cuatro estupendos niños (el cuarto aún está en el horno pero le queda poquito para estar listo).
Cuando le digo a la gente que el que tengo en la panza no es el primero, ni el segundo, sino el cuarto la reacción es siempre la misma: Abren los ojos de par en par y exclaman ¡¡el cuarto!!. Y entonces como si se hubieran puesto de acuerdo empieza la bateria de preguntas, siempre las mismas y siempre en el mismo orden.
- ¿Pero tú eres muy joven? (y es cierto).
-¿Cuantos años tienes?.(33)
- ¿Y que edades tienen los otros?.(11, 8 y 1)
- ¿Y es un niño o una niña?.(Niño)
-¿Y los otros?. (Niños, niña, niño)
Y a partir de ahí ya se posicionan, o soy valiente, o tonta o loca.

Es verdad. Soy consciente, de que soy joven y que tener cuatro niños hoy en día no es la norma, pero tampoco es un defecto como algunos quieren hacer creer.
Adoro a mis niños y cada día casi por por obligación tengo que aprender algo nuevo de ellos o para ellos. Es verdad también que a veces me desespero, que no los entiendo o que me faltan horas pero me lo paso muy bien y hacen que mi día a día se salga de la rutina forzosamente (es imposible llevar una rutina).
El otro lado del asunto es que me he convertido en la enciclopedía infantil con patas para toda esa hornada de papas primerizos de mi generación. Pero yo no lo se todo, ni siquiera se mucho y lo que sabía muchas veces se me ha olvidado. Cada día tengo que aprender cosas nuevas de como enfrentarme a un niño preadolescente (que cada vez empiezan antes), a una niña demasiado pícara y "marisabidilla", un bebe que reclama un dedo para echar a andar y otro que desde la barriga está encabezonado en salir por el ombligo y no para de darse cabezazos sin darme una tregua.
Y ahí es donde surge este blog: Porque quiero recordarlo, porque quiero aprender, poder preguntar las dudas del día a día y poder contestar a las que tienen los demás.
Espero que os guste y que compartais conmigo la aventura de ser madre.
¡ BIENVENIDAS!



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